lunes, 8 de septiembre de 2014

ALTAR DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD DEL NAVARIEGU













Salve, salve, delicias del cielo

Virgen pura, suprema beldad,

salve excelsa Patrona de Cuba

Madre hermosa de la Caridad.

 

Si de Cuba en las bellas comarcas

elegiste, Señora, un altar,

para hacer la mansión de prodigios

y a tus hijos de dicha colmar.

 

Cuando el llanto era el pan de tus hijos

y su vida terrible ansiedad,

eras tú, dulce Madre, la estrella,

que anunciaba la aurora de paz.

 

No abandones ¡oh! Madre, a tus hijos,

salva a Cuba de llantos y afán,

y tu nombre será nuestro escudo,

nuestro amparo, tus gracias serán.

 

R. Rafolís
 
 
 
 









VIRGEN DE LA CARIDAD 8-9-2014

 
 
 
 



NO APARTES, VIRGEN SANTA  DE LA CARIDAD,
 TU DULCE MIRADA EN TODO  ESTE MES DE NUESTROS  HOGARES
 Y DE NUESTRO PUEBLO
 LÍBRANOS  DE LOS INFORTUNIOS,  DEL HAMBRE,  DE LAS ENFERMEDADES,  DE LOS ENFRENTAMIENTOS  Y DIVISIONES,  Y NO PERMITAS QUE POR EL PECADO NOS SEPAREMOS  DEL AMOR INFINITO DE TU DIVINO HIJO JESUCRISTO. AMÉN
 
 
 
 
 

domingo, 7 de septiembre de 2014

DIA DE LA SANTISIMA VIRGEN DE LA CARIDAD¡¡¡









 
 
 
 

ORACION A LA SANTISIMA VIRGEN DE LA CARIDAD
 
Oh, Santísima Virgen de la Caridad del Cobre,
 Madre mía y señora Soberana,
 con cuanta alegría acudo a postrarme a tus pies!
 Virgen de los milagros!, como te llamaban nuestros mayores;
 cura a los enfermos,
 consuela a los afligidos,
 da ánimos a los desesperados,
preserva de toda desgracia a las familias,
 protege a la juventud,
 ampara a la niñez.
 Nadie puede publicar dignamente las maravillas
 que obras cada día en favor de las almas que te invocan,
 justificando así la confianza y el amor que le profesan todos tus hijos!
 Desde tu santuario del Cobre Venerable Virgen de la Caridad,
 se siempre el manantial de todas las gracias.
 
Amen
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

NOVENA A LA SANTISIMA VIRGEN DE LA CARIDAD

 
 
 
 
 






Oración de inicio

 

Acordaos, oh piadosísima Virgen María!,

que jamás se ha oído decir que ninguno de los que haya acudido a Vos,

 implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos.

Animado con esta confianza, a Vos también acudo, oh Virgen, Madre de la vírgenes,

y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados

me atrevo a comparecer ante Vuestra Santísima presencia soberana.

No desechéis oh purísima Madre de Dios mis humildes súplicas,

 antes bien, escuchadlas favorablemente.

 Así sea.

 

 

Día Primero (30 de agosto)

 

¡Dios te salve!

¡Cuánto se alegra mi alma, amantísima Virgen,

con los dulces recuerdos que en mí despierta esta salutación!

Llénase de júbilo mi corazón al pronunciar el Ave María,

para acompañar el gozo que llenó tu espíritu al escucharla de boca del Ángel,

congratulándose así de la elección que de ti hizo el Omnipotente para darnos al Señor.

 

Día segundo: (31 de agosto)

 

¡María, nombre santo!

Dígnate, amabilísima Madre, sellar con tu nombre el memorial de nuestras súplicas,

dándonos el consuelo de que tu Hijo, Jesús, las atienda benignamente para alcanzar pleno convencimiento en la práctica de nuestros deberes religiosos, sólida confirmación en las virtudes cristianas y continuas ansias de nuestra eterna salvación.

 

Día tercero: (1 de septiembre)

 

Llena de Gracia,

¡Oh dulce Madre! Dios te salve, María, sagrario riquísimo en que descansó corporalmente la plenitud de la Divinidad: a tus pies nos presentamos hoy para que la gracia de Dios se difunda abundantemente en nuestras pobres almas, las purifique, las engrandezca y cada día aumente más en ellos el verdadero amor a Dios y a nuestros hermanos.

 

Día cuarto: (2 de septiembre)

 

 El Señor es contigo:

 ¡Oh Santísima Virgen! Aquel inmenso Señor, que por su esencia está en todas las cosas,

 está en ti y contigo de un modo muy superior. Madre mía, venga por ti a nosotros.

 Pero ¿cómo ha de venir a un corazón lleno de tanta suciedad.

Aquel Señor que para hacerte habitación suya quiso,

con tal prodigio, que no perdieses, siendo madre, tu virginidad?

¡Oh muera en nosotros toda impureza!

 

Día quinto: (3 de septiembre)

 

Bendita tú eres entre todas las mujeres.

Tú eres, oh Santísima Virgen María, la gloria de Jerusalén,

tú eres la alegría de Israel, tú eres el honor de nuestro pueblo.

Si por una mujer, Eva, tantas lágrimas se derramó en el mundo,

por ti nos llegó la redención. Por esto, tú serás siempre bendita.

Alcánzanos una fe viva y operante para considerar e imitar las grandes obras que en ti y por ti obró Dios.

 

Día sexto: (4 de septiembre)

 

Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Deploramos grandemente, purísima Virgen y amantísima Madre,

que hayamos cometido tantos pecados, sabiendo que ellos hicieron morir en tu cruz a tu Hijo.

Sea el fruto de nuestra oración,

que no cesamos de llorarlos hasta poder bendecir eternamente a Jesús,

fruto bendito de tu vientre virginal.

 

Día séptimo: (5 de septiembre)

 

Santa María, Madre de Dios.

Tu mayor título de grandeza, tu mayor dignidad,

oh María es haber sido elegida para Madre de Jesucristo, Hijo de Dios.

De esta elección divina proceden todas tus gracias y prerrogativas.

No olvides nunca que también fuiste designada por tu Divino Hijo,

al pie de la cruz, como Madre espiritual nuestra.

Que nunca nos falten fuerzas para mostrarnos como dignos hijos tuyos.

 

Día octavo: (6 de septiembre)

 

Ruega por nosotros, pecadores.

En ti Virgen María, como en alcázar nos refugiamos.

Aunque el vértigo de la vida y los enemigos del alma nos hayan despojado

o puedan despojarnos de las preciosas vestiduras de la gracia,

alejándonos de ti y de tu amado Hijo,

 nunca nos cierres las puertas de Sagrado Corazón.

 

Día noveno: (7 de septiembre)

 

Ahora y en la hora de nuestra muerte .

Siempre estamos expuestos a perder la gracia de Dios y condenarnos.

Haced, Santísima Virgen María,

que por vuestra intercesión nunca perdamos el favor de Dios;

que en esta difícil lucha por la vida encontremos en ti la protección maternal

que tanto necesitamos y una Abogada en la hora de nuestra muerte.

 

 

Pídase el favor que se desea conseguir.

 

 

Oración Final

 

Oh, Señora mía, Oh Madre mía, yo me entrego del todo a ti;

Y en prueba de mi filial afecto,

te consagro en este día mis ojos,

mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser.

Ya que soy tuyo,

Oh Madre de piedad,

guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya.

Amén.

 




viernes, 1 de agosto de 2014

Agosto-2014







 
 
 
 
 
Oh, María, llena de gracia,
Inmaculada siempre Virgen María,
Madre de Cristo y Madre Nuestra,
te ofrecemos nuestra humilde y filial voluntad de honrarte
y celebrarte siempre, con culto especial que reconoce 
las maravillas de Dios,
obradas en Ti con una devoción particular que exprese nuestros
sentimientos más puros,
más humanos, más generosos, más personales
y que haga resplandecer alto sobre el mundo el ejemplo atrayente
de la santidad.
Oh María, te suplicamos nos hagas comprender,
desear y poseer la pureza del alma y del cuerpo,
en los pensamientos y en las palabras, en el corazón y en el amor,
enséñanos el recogimiento y la interioridad,
danos la disposición para escuchar la palabra de Dios,
enséñanos la necesidad de la oración,
que Dios solo ve en lo secreto.
Obtennos este Don, Oh María, la fe siempre plena,
fuerte, la fe sincera y viva.
Tú, Oh bienaventurada que has creído,
confórtanos con tu ejemplo,
obtennos este don.
Y después, Oh María, solicítanos a tu ejemplo
y tu intercesión la esperanza;
También de esperanza tenemos necesidad.
Tú resplandeces ahora ante el pueblo de Dios,
como signo cierto de esperanza y de consolidación.
Oh María, Madre Nuestra, enséñanos la caridad, el amor,
el amor a Cristo, el amor único, el amor mortal,
el amor a los hermanos,
ayúdanos a amar a los otros, al prójimo como hiciste tú, María.
 
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 9 de julio de 2014

EL ANGEL DEL SEÑOR ANUNCIO A MARIA






 
 
 
 
El Ángel del Señor anunció a María,
  
Y concibió por obra del Espíritu Santo.
 Avemaría.


He aquí la esclava del Señor.




  
Hágase en mi según tu palabra.
Avemaría.




Y el Verbo se hizo carne.



 Y habitó entre nosotros.
Avemaría.



Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,




Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.




Oración

        Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
R. Amén.

lunes, 7 de julio de 2014

JULIO-2014






 
 
 
CANTO A LA VIRGEN DE LA CARIDAD DEL COBRE
Lema: “María que del piélago y del alma, las tempestades calma”.

Excelsa y bendita Caridad del Cobre,
consuelo del triste y amparo del pobre,
símbolo sagrado de toda piedad!
Que ciña tu frente radiante corona,
y Cuba proclame como a su Patrona
la gloriosa Virgen de la Caridad.
...

En las crespas olas de un mar como tinta,
tres desventurados de raza distinta,
ya casi vencidos por la tempestad
en su frágil barca clamaban al cielo,
cuando, como un iris de paz y consuelo,
vieron a la Virgen de la Caridad.

Como alucinados por divino ensueño,
los tres contemplaban su rostro trigueño,
que rodeaba el halo de la santidad;
el Niño en sus brazos feliz reposaba,
y el revuelto Océano sus iras calmaba,
al pasar la Virgen de la Caridad.

Y llevada al Cobre la imagen bendita,
al humilde abrigo de vetusta ermita,
de empinadas sierras n la soledad;
ha sido por siglos consuelo y amparo
del pueblo de Cuba, que tiene por faro
a la santa Virgen de la Caridad!

Reina de mi patria! Virgencita buena!
A tí se dirige, transida de pena,
la madre, cuyo hijo muriéndose está.
¡Sálvalo! te implora con faz descompuesta,
que yo de rodillas subiré la cuesta
del Santuario, Virgen de la Caridad!

Qué feliz la madre cumple su promesa
con su niño en brazos, que amorosa besa,
contando el milagro que hizo su piedad!
La hieren las piedras de la áspera vía;
pero ella, radiante de fe y alegría, te bendice,
Oh Virgen de la Caridad!

Los miles de ex-votos en tu altar colgados,
brindan testimonio de hechos realizados,
Virgen milagrosa, por tu gran bondad:
brazos, piernas, naves, lámparas de plata,
que así, de rodillas por la escalinata,
te trajeron, Virgen de la Caridad!

No hay hogar en Cuba, en ciudad ni aldea,
ni choza de campo, por pobre que sea,
en donde no tengas alzado un altar;
el “chaufer” tu imagen coloca delante,
y su lamparilla prende el navegante
en tu honor, oh Virgen de la Caridad!

Te llama el enfermo, te suplica el niño,
te imploran las almas que, sin un cariño,
sufren el tormento de la soledad.
Y hasta al delincuente, que en cadena gime,
y en lóbrega celda su crimen redime,
invoca a la Virgen de la Caridad!

En Oriente todos musitan devotos,
líbranos, oh Virgen! de los terremotos,
de las epidemias y la adversidad:
de acciones indignas de buenos cristianos,
y de las sangrientas lucras entre hermanos,
líbranos, oh Virgen de la Caridad!

Y cuando el cubano se lanzó a la guerra,
y por todas partes trepidó la tierra,
al sonoro grito de la libertad;
¿quién a los patriotas sostuvo en su empeño?
Tú, Virgen mambisa, de rostro trigueño,
bienamada Virgen de la Caridad!

Por eso, cubanos, la Virgen del Cobre,
consuelo del triste y amparo del pobre,
como única Reina de Cuba aclamad;
ceñid a su frente radiante corona,
y hagámonos dignos de nuestra Patrona,
la gloriosa Virgen de la Caridad!

Marietta Escanaverino de Hernández
(Santiago de Cuba, Vista Alegre)
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 15 de junio de 2014

JUNIO-2014






 
 
 
¡Ave, María!
¡Blanco Lirio de la Gloriosa
y siempre Serena Trinidad!
¡Salve, Brillante Rosa del Jardín
de los Deleites Celestiales!
¡Oh, Tú, de Quien Dios quiso nacer en este mundo,
y de cuya Leche el Rey del Cielo quiso ser nutrido!
Alimenta nuestras almas con las efusiones
de la Gracia Divina.
Amén.