domingo, 19 de abril de 2015

ABRIL-2015

















Dulce Madre, no te alejes,


tu vista de mí no apartes,


ven conmigo a todas partes


y solo nunca me dejes.


Ya que me protejes tanto


como verdadera Madre,


haz que me bendiga el 


Padre,


el Hijo 


y el Espíritu Santo.


Amén.














lunes, 9 de marzo de 2015

MARZO-2015











TIEMPO DE CUARESMA




Madre del Redentor

Madre del Redentor, virgen fecunda,

puerta del cielo siempre abierta,

estrella del mar;

ven a librar al pueblo, que tropieza

y quiere levantarse.

Ante la admiración de cielo y tierra

engendraste a tu santo Creador,

y permaneces siempre Virgen.

recibe el saludo del ángel Gabriel,

y ten piedad de nosotros, pecadores. Amén.










LA VIRGEN DE LA CARIDAD DEL NAVARIEGU VESTIDA DE HEBREA PARA LA CUARESMA-2015

















Tu nombre es digno de honor, oh María, bendecida en todo 

tiempo y obra de arte que rinde alabanza a su experto 

artífice. Oh amable doncella que has recibido el egregio 

mensaje angélico, tú posees unos dones de belleza que 

sobrepasan los de cualquier otra persona. Eres la más 

hermosa de las rosas y tu candor es muy superior al de los 

lirios. Tú eres la nueva flor de la tierra que el cielo cultiva 

desde lo alto. Cristal, ámbar, oro, púrpura, esmeralda, 

cándida perla, allí adonde llega el resplandor de tu 

hermosura quedan envilecidos los más preciosos metales. 

La nieve es vencida por tu blancura inmaculada, el sol 

sobrepujado por la hermosura de tu cabellera; sus rayos, oh 

Virgen, palidecen frente a tu belleza; el brillo del rubí se 

apaga y el resplandor del lucero del alba queda oscurecido 

ante ti que en todo momento aventajas a los astros del 

firmamento.





miércoles, 11 de febrero de 2015












El Ángel del Señor anunció a María.


Y ella concibió por obra del Espíritu Santo.


Ave María.


He aquí la esclava del Señor.


Hágase en mí según tu palabra.


Ave María.


La palabra se hizo carne.


Y acampó entre nosotros.


Ave María


Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.


Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de 

Nuestro Señor Jesucristo.


Oremos


Derrama, Señor tu gracia sobre nosotros, que, por el 

anuncio 

del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para 

que lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de la 

resurrección.

Por Cristo, nuestro Señor.


Amén.


















martes, 10 de febrero de 2015

FEBRERO-2015
















Madre, al comenzar este nuevo día, te pedimos derrames tus bendiciones sobre nosotros y nuestras familias. Ponemos en tus benditas manos a todos los enfermos, en especial, aquellos que padecen enfermedades graves; cubrelos con tu manto precioso y dales fortaleza en esta batalla. Amén.






domingo, 11 de enero de 2015














VIRGEN FIEL, PODEROSA Y CLEMENTE

¡Oh Virgen naciente, esperanza y aurora de la salvación 
para todo el mundo!, vuelve benigna tu
mirada maternal hacia todos nosotros, reunidos aquí para 
celebrar y proclamar tus glorias.


¡ Oh Virgen fiel, que fuiste siempre solícita y dispuesta a 
recibir, conservar y meditar la Palabra de 
Dios!, haz que también nosotros, en medio de las dramáticas
 vicisitudes de la historia, sepamos 
mantener siempre intacta nuestra fe cristiana, tesoro 
preciado transmitido por nuestros padres.


¡Oh Virgen poderosa, que con tu pie aplastas la cabeza de la
 serpiente tentadora!, haz que
 cumplamos, día tras día, nuestras promesas bautismales, 
con las que hemos renunciado a Satanás, 
a sus obras y seducciones, y sepamos dar al mundo un 
gozoso testimonio de esperanza cristiana.


¡ Oh Virgen clemente, que siempre has abierto tu corazón 
maternal a las invocaciones de la 
humanidad, a veces lacerada por el desamor y hasta, 
desgraciadamente, por el odio y la guerra! 
enséñanos a crecer, todos juntos, según las enseñanzas de
 tu Hijo, en la unidad y en la paz, para ser 
dignos hijos del único Padre celestial. Amén.








sábado, 10 de enero de 2015

ENERO-2015









¡Dios te salve, María!
Te saludamos con el Angel: Llena de gracia.
El Señor está contigo.
Te saludamos con Isabel: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¡Feliz porque has creído a las promesas divinas!
Te saludamos con las palabras del Evangelio:
Feliz porque has escuchado la Palabra de Dios y la has cumplido.
¡Tú eres la llena de gracia!
Te alabamos, Hija predilecta del Padre.
Te bendecimos, Madre del Verbo divino.
Te veneramos, Sagrario del Espíritu Santo.
Te invocamos; Madre y Modelo de toda la Iglesia.
Te contemplamos, imagen realizada de las esperanzas de toda la humanidad.
¡El Señor está contigo!
Tú eres la Virgen de la Anunciación, el Sí de la humanidad entera al misterio de la salvación.
Tú eres la Hija de Sión y el Arca de la nueva Alianza en el misterio de la visitación.
Tú eres la Madre de Jesús, nacido en Belén, la que lo mostraste a los sencillos pastores y a los sabios de Oriente.
Tú eres la Madre que ofrece a su Hijo en el templo, lo acompaña hasta Egipto, lo conduce a Nazaret.
Virgen de los caminos de Jesús, de la vida oculta y del milagro de Caná.
Madre Dolorosa del Calvario y Virgen gozosa de la Resurrección.
Tú eres la Madre de los discípulos de Jesús en la espera y en el gozo de Pentecostés.
Bendita...
porque creíste en la Palabra del Señor,
porque esperaste en sus promesas,
porque fuiste perfecta en el amor.
Bendita por tu caridad premurosa con Isabel,
por tu bondad materna en Belén,
por tu fortaleza en la persecución,
por tu perseverancia en la búsqueda de Jesús en el templo,
por tu vida sencilla en Nazaret,
por tu intercesión en Cana,
por tu presencia maternal junto a la cruz,
por tu fidelidad en la espera de la resurrección,
por tu oración asidua en Pentecostés.
Bendita eres por la gloria de tu Asunción a los cielos,
por tu maternal protección sobre la Iglesia,
por tu constante intercesión por toda la humanidad.
¡Santa María, Madre de Dios!
Queremos consagrarnos a ti.
Porque eres Madre de Dios y Madre nuestra.
Porque tu Hijo Jesús nos confió a ti.
Porque has querido ser Madre de la Iglesia.
Nos consagramos a ti:
Los obispos, que a imitación del Buen Pastor
velan por el pueblo que les ha sido encomendado.
Los sacerdotes, que han sido ungidos por el Espíritu.
Los religiosos y religiosas, que ofrendan su vida
por el Reino de Cristo.
Los seminaristas, que han acogido la llamada del Señor.
Los esposos cristianos en la unidad e indisolubilidad de su amor con sus familias.
Los seglares comprometidos en el apostolado.
Los jóvenes que anhelan una sociedad nueva.
Los niños que merecen un mundo más pacífico y humano.
Los enfermos, los pobres, los encarcelados,
los perseguidos, los huérfanos, los desesperados,
los moribundos.
¡Ruega por nosotros pecadores!
Madre de la Iglesia, bajo tu patrocinio nos acogemos y a tu inspiración nos encomendamos.
Te pedimos por la Iglesia, para que sea fiel en la pureza de la fe, en la firmeza de la esperanza, en el fuego de la caridad, en la disponibilidad apostólica y misionera, en el compromiso por promover la justicia y la paz entre los hijos de esta tierra bendita.
Te suplicamos que toda la Iglesia se mantenga siempre en perfecta comunión de fe y de amor, unida a la Sede de Pedro con estrechos vínculos de obediencia y de caridad.
Te encomendamos la fecundidad de la nueva evangelización, la fidelidad en el amor de preferencia por los pobres y la formación cristiana de los jóvenes, el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, la generosidad de los que se consagran a la misión, la unidad y la santidad de todas las familias.
¡Ahora y en la hora de nuestra muerte!
¡Virgen, Madre nuestra! Ruega por nosotros ahora. Concédenos el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios y rencores, la reconciliación de todos los hermanos.
Que cese la violencia y la guerrilla.
Que progrese y se consolide el diálogo y se inaugure una convivencia pacífica.
Que se abran nuevos caminos de justicia y de prosperidad. Te lo pedimos a ti, a quien invocamos como Reina de la Paz.
¡Ahora y en la hora de nuestra muerte!
Te encomendamos a todas las víctimas de la injusticia y de la violencia, a todos los que han muerto en las catástrofes naturales, a todos los que en la hora de la muerte acuden a ti como Madre.
Sé para todos nosotros Puerta del cielo, vida, dulzura y esperanza, para que, juntos, podamos contigo glorificar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
¡Amén!


lunes, 15 de diciembre de 2014

DICIEMBRE-2014












¡Oh Virgen Inmaculada! Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; 
Madre de misericordia, a ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todos nuestro ser y todo nuestro amor. Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.
Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y madre nuestra.








domingo, 23 de noviembre de 2014












Salve, Madre,
en la tierra de mis amores
te saludan los cantos
que alza el amor.

Reina de nuestras almas,
flor de las flores,
muestra aquí
de tu gloria
los resplandores,
que en el cielo tan sólo
te aman mejor.

Virgen santa, Virgen pura,
vida esperanza y dulzura
del alma que en ti confía,
Madre de Dios, Madre mía,
mientras mi vida alentare
todo mi amor para ti,
mas si mi amor te olvidare,
Madre mía, Madre mía,
mas si mi amor te olvidare
Tú no te olvides de mí.












domingo, 9 de noviembre de 2014

NOVIEMBRE-2014













ESCÓNDEME EN TU CORAZÓN DE MADRE

Vengo a tu corazón de Madre
A pedirte protección
Quiero ver desde tu mirada
Y amar desde tu Inmaculado corazón

Acógeme como un niño necesitado
Tú conoces lo que hay en mí
Con tu dulzura sana mis heridas
Y con tu ternura llévame a Jesús

Mirarte quiero para aprender el cielo
Ese que bajó a ti por el Espíritu de amor
Muéstramelo cada día para que recuerde
Mi destino y mi vocación

Enséñame el ritmo del amor sin fin
La esperanza que todo lo abarca
Y la fe que mueve tu ser
A caminar con presura y sin miedos

Y aunque yo de ti me olvidare
Madre mía, Madre mía
Recuerda como un eco esto que te digo hoy
Soy tuyo para siempre
Llévame en tu Inmaculado Corazón

Autor: P. Guillermo Serra, LC